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Luigi Rocca comenzó la producción de conservas de hongos porcinos y hongos porcinos secados provenientes exclusivamente de el
ameno valle en el cual, desde la natía Liguria, se había definitivamente trasladado. En aquellos tiempos las abundantes cosechas
de materia prima venían utilizadas en la misma Hacienda, excogídas, pesadas y seleccionadas para ser destinadas a las diversas
elaboraciones. Un auténtico vaivén iniciaba en la tarde hasta las primeras horas de la noche, durante el incipiente otoño:
hombres y mujeres, cargadas del exquisito fardo, se ponían en fila enfrente del adecuado local destinado a la compra del
producto fresco. Se trabajaba hasta muy adentro en la noche para limpiar los hongos y predisponerlos para la cocción o el
secamiento. Este era el secreto para obtener un producto sólido, blanco y de fragrante perfume también después de la necesaria
trasformación:¡ en la Hacienda todavía se guardan dos rarísimos ejemplares de aquellas antiguas conservas, en la actualidad
visiblemente en perfectas condiciones hasta la protección del liquido superior y los pequeños hongos en ordenada disposición!
La cocción se efectuaba en agua, poco vinagre de vino, sal y sabores da naturales (laurel, mayormente).
La conservación ocurría, después de ser envasados los recipientes de vidrio y hervidos adecuatamente, en aceite de oliva o
vinagre de vino, con adjunta de algunas especìas ligeras. Se producían también preparaciones más refínadas, más apropiadas
para acompañar platos de carne, la tradicional polenta de maíz, etc, por ejemplo con las numerosas recetas de hongos
trifolados, estofados, al "funghetto", etc.
Se secaba enfín directamente la mayor parte del producto y las mejores migajas, reducidas en finisimo polvo, completaban el
ciclo llegando a formar un aromatizante perfumadisimo, muy practico y apetitoso para condimentar muchas pitanzas. Utilizando
sapientemente las numerosas recetas estudiadas y preparadas sobre todo por el hijo del Fundador de la Empresa, Emilio, hábil y
apasionado cocinero, autor de diversos cuadernillos manuscritos fechados en los primeros años del Novecientos, que trataban de
preparaciones verdaderamente originales, han sido adjuntas al tradicional Gruppo de Hongos Boletos, diversas otras especies
fungínas en día de hoy muy pedidas.
Ofrecidos de la serie que hoy todavía están tratados por la Casa: el ensayó salsas, aromatizaciones, técnicas de conservación de carnes, pescados, caza selvática, confituras, hortalizas, todas anotadas con minuciosa precisión en sus nombrados cuadernos manuscritos. La Casa continúa en esta tradición y utiliza para estas especialidades solamente alimentos naturales, inclusos los aromas y los condimentos, basandose en la larga experiencia adquirida.
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